Mi camino hacia Mujeres TIC: un reencuentro con mi propósito

La historia de:
Lorena Bolaños
10 de marzo de 2026
En marzo de 2024 tuve el privilegio de colaborar con la Embajada de Austria en la organización de un conversatorio en la Casa del Embajador sobre el cierre de la brecha de género en la industria TIC. En ese momento, los países de la Unión Europea impulsaban, desde sus más altos niveles de gobierno, acciones afirmativas para sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de avanzar hacia una verdadera equidad. Ese espíritu se sintió con fuerza en el evento.
Reunimos a representantes de la industria, el gobierno y la academia —hombres y mujeres— quienes compartieron experiencias reales sobre cómo estaban abordando la diversidad en sus organizaciones. Escuchamos las prácticas de empresas como Telefónica, contrastándolas con las iniciativas de la Fuerza Aérea Colombiana, el ecosistema FINTEC y las políticas del Distrito. Cada voz revelaba un ángulo distinto de un mismo propósito: construir un sector tecnológico más inclusivo.
Yo había organizado el panel e invitado a cada uno de los participantes. Entre la audiencia invité al CEO de Newsat, aliado local de FREQUENTIS, y él a su vez me pidió extender la invitación a Paola Restrepo, miembro de su Junta Directiva. Paola asistió, vibró con la conversación y, al finalizar, se acercó a mí. Me habló de Mujeres TIC, de su misión, de la energía transformadora que la comunidad había construido. Estaba entregando la Dirección por esos días, pero sentí su convicción, la misma que encendió en mí la idea de pertenecer.
La invitación me quedó resonando. Sin embargo, mi vida en ese momento estaba llena: mis hijos, el deporte, mi relación, el trabajo y, además, mi rol como Project Manager en WIT, otra organización naciente en Colombia. Me apasiona trabajar por causas que creo, pero también sabía que no quería dar más de lo que podía sostener.
Durante ese año, la invitación volvió a mi mente una y otra vez. En WIT tuve contacto directo con realidades duras: mujeres en situaciones de vulnerabilidad, historias que me confrontaron y me llevaron a una conclusión profunda. Muchas de esas problemáticas solo pueden resolverse a gran escala —de forma sostenible y con verdadero impacto— cuando logramos influir en niveles estratégicos, como la política pública.
Mi carrera me ha llevado durante más de dos décadas a trabajar con empresas europeas, liderando regiones y proyectos internacionales. Hoy mis hijos han crecido, disfruto de un trabajo sólido, practico deporte, cultivo mis pasiones y vivo una etapa de plenitud. Y en esa tranquilidad nació una pregunta nueva: ¿Cómo aportar de manera más significativa a la sociedad colombiana?
Retomé entonces la idea de Mujeres TIC. Descubrí que una gran amiga y colega, Pilar Rivera, ya hacía parte de la comunidad y hablaba maravillas del trabajo que allí se realizaba. La directora del momento, Grace Kessep —casualmente esposa de un antiguo colega del sector— me dio una bienvenida cálida y entusiasta. Todo se alineó. Con ilusión y determinación, ingresé oficialmente en enero de 2025.
Desde ese día, solo he recibido beneficios. Lo primero, y quizá lo más valioso, ha sido fortalecer mi comunidad en Colombia: mujeres poderosas, generosas, brillantes, con las que aprendo constantemente y en quienes puedo confiar. Participar juntas en eventos como Andicom, Innovación Latam o Proceme en la Universidad de los Andes ha sido transformador. Llegamos en bloque, nos apoyamos, crecemos. Crecemos juntas.
Hoy, como colíder del Comité de Política Pública, veo un grupo de mujeres comprometidas, capaces y profundamente apasionadas por influir positivamente en Colombia. Mujeres que buscan el camino para lograr un país más equitativo, más moderno, más justo. Y disfruto inmensamente el rol de articular, sumar y empujar para que todas avancemos hacia ese propósito común.
Mi historia con Mujeres TIC es, en el fondo, una historia de propósito:
De reencontrar lo que me mueve.
De decidir que es el momento de devolver.
Y de entender que, cuando las mujeres nos unimos, el impacto se multiplica.
