Cuando construyes, cuando conectas con grandes mujeres, el camino te las pone enfrente

La historia de:
Alejandra Carranza
21 de julio de 2026
Siempre he creído que cuando construyes con propósito y compartes tus conocimientos con los demás, la vida termina conectándote con personas extraordinarias. Así fue como llegué a Mujeres TIC. Había escuchado de la iniciativa algunos años atrás, pero fue una conversación con una gran amiga y colega la que terminó de convencerme. Ella hacía parte del movimiento y, mientras me hablaba de su experiencia, confirmé algo que ya venía sintiendo: quería pertenecer a una comunidad que no solo hablara de transformación, sino que realmente la hiciera posible. Porque para mí, Mujeres TIC no es simplemente una organización; es un movimiento con propósito.
Una historia construida con esfuerzo. Soy Ingeniera de Sistemas, por profesión y por convicción. Cuando me gradué, apenas cuatro mujeres hacíamos parte de un grupo de más de treinta estudiantes. Elegir esta carrera hace más de veinte años significaba abrirse camino en un mundo predominantemente masculino, donde muchas veces había que demostrar el doble para obtener el mismo reconocimiento. Desde muy joven entendí que la educación era la herramienta que podía cambiar mi historia. Estudié de noche mientras trabajaba durante el día. Tuve la fortuna de encontrar una empresa que creyó en mí y me permitió flexibilizar mis horarios para poder asistir a clases durante los últimos semestres. Gracias a esa oportunidad comencé mi experiencia profesional mucho antes de obtener mi título. Pero si hay alguien a quien debo agradecer profundamente, es a mis padres. Su apoyo incondicional, su confianza y su fortaleza hicieron posible que nunca renunciara a mis sueños. En sexto semestre me casé con quien había sido mi compañero de universidad. Poco tiempo después fuimos padres. Entre responsabilidades familiares, trabajo y estudio, logré graduarme como Ingeniera de Sistemas. Mirando atrás, entiendo que cada desafío fortaleció mi carácter y reafirmó mi propósito.
Elegir los retos. Siempre me han atraído los desafíos. Me motiva construir, transformar y formar parte de proyectos que cambian realidades. Durante años hemos hablado de inclusión, diversidad y equidad. Hemos avanzado en el discurso sobre igualdad de oportunidades para las mujeres y otras poblaciones, pero aún queda mucho camino por recorrer. Yo decidí ser parte del cambio desde muy joven. Elegí una profesión donde las mujeres éramos minoría y desarrollé mi carrera en organizaciones donde los cargos técnicos y de liderazgo estaban ocupados, en su mayoría, por hombres. Nunca vi eso como una barrera. Lo asumí como un reto.
Mujeres TIC: hacer más que hablar. Lo que más me inspiró de Mujeres TIC fue descubrir que es una comunidad enfocada en hacer. Más allá de las conversaciones, encontré mujeres comprometidas con generar impacto, compartir conocimiento, abrir oportunidades y construir juntas. Descubrí un grupo de profesionales brillantes, ejecutivas, emprendedoras, investigadoras, consultoras y líderes que comparten una misma convicción: cuando una mujer avanza, abre camino para muchas más.
En ellas encontré algo que siempre había creído: Juntas somos más fuertes. No porque compitamos entre nosotras, sino porque colaboramos, aprendemos unas de otras y demostramos que el liderazgo también se construye desde la empatía, la colaboración y el conocimiento.
No buscamos privilegios. Buscamos igualdad de oportunidades. Con frecuencia se malinterpreta el propósito de iniciativas como Mujeres TIC. No se trata de competir contra los hombres. Mucho menos de reemplazarlos. Se trata de competir en igualdad de condiciones. De que una mujer pueda aspirar a un cargo por sus capacidades. De que un ascenso sea resultado del talento y del desempeño. De que el reconocimiento llegue por los logros alcanzados y no por la edad, la apariencia o los prejuicios que todavía existen en algunos espacios. Aún escuchamos frases como: "Es mejor elegir a un hombre para ese cargo." "Ella es muy amable; tal vez le falta carácter." Y justamente ahí entendemos cuánto trabajo queda por hacer. La amabilidad jamás ha estado en contradicción con el liderazgo. La empatía nunca ha sido sinónimo de debilidad. Y el carácter no depende del género.
Un propósito que también es personal. Quise formar parte de Mujeres TIC porque encontré en esta comunidad un reflejo de mi propósito de vida.
Durante más de veinte años he construido mi carrera en el sector de tecnología y consultoría, preparándome constantemente para mantenerme vigente, estudiando nuevas tecnologías, fortaleciendo mis conocimientos y aportando valor en cada proyecto en el que participo. He tenido el privilegio de trabajar junto a mujeres y hombres extraordinarios que han confiado en mí, me han enseñado y me han permitido crecer profesionalmente.
Hoy, como empresaria, entiendo que también tengo la responsabilidad de abrir espacios para que otras mujeres puedan recorrer un camino un poco más sencillo del que muchas tuvimos que construir.
Hoy mi propósito es compartir. Por eso decidí dar este paso. Porque creo que llegó el momento de devolver parte de todo lo que la vida me ha permitido aprender. Quiero compartir mi experiencia, acompañar a otras mujeres, inspirarlas a creer en sí mismas y demostrar que sí es posible construir una carrera exitosa en tecnología. No porque el camino sea fácil.
Sino porque vale la pena recorrerlo. Y porque cada mujer que logra avanzar inspira a muchas más a hacerlo. Ese es, para mí, el verdadero propósito.
